UNIVERSIDADES PÚBLICAS VENEZOLANAS, MAFIAS Y PARCELAS DE PODER
Camova
"La educación es una cosa admirable, pero es menester recordar de vez en cuando, que ninguna cosa valiosa para el conocimiento se puede enseñar."Oscar Wilde
Es preocupante el deterioramiento académico que han sufrido últimamente las universidades públicas venezolanas, unas más que otras, dependiendo de cómo están organizadas en algunas, las mafias de poder político, tanto del pasado como del presente. Mafias que han parcelado la universidad de acuerdo a su dominio que todavía se mantienen y se han venido perpetuando, fortaleciendo a través del tiempo.
Desde luego, esto es sumamente preocupante, porque en el presente, las universidades públicas están afrontando serios problemas con el Gobierno Nacional, con la denominada Revolución Bolivariana, que poco a poco las viene estrangulando, coartando, con el otorgamiento de un presupuesto que nos le favorece, más bien les origina conflictos, en referencia a los sueldos y salarios, investigaciones, concretamente en su operatividad.
Es alarmante, el como las Universidades Públicas, constantemente están en paro, protestas, reclamando su personal sus prestaciones, salarios justos y equitativos, seguridad en sus ingresos, pagos de sus deudas, en fin, todo aquello que les genera su sustento.
Sin embargo, también es inquietante, que en pleno Siglo XXI, en el año 2010, todavía se manifiestan las mafias de poder, grupos que dominan sus parcelas e impiden el desarrollo, responsabilidad de la Universidad en pro de su responsabilidad social, garantizar eficacia, eficiencia, excelencia académica, capacitación y formación de los distintos profesionales que de ellas emergen.
Grupos que se benefician ellos en primer lugar, favoreciendo a sus partidarios, amistades, familias, y discriminando a todo aquello que puede afectarlos en sus intereses.
Por tanto, no debe sorprendernos que se comente, por ejemplo, que en algunas universidades se mantienen siempre los mismos integrantes de los grupos de poder, que contabilizados y apoyados en alianzas, hagan que se mantenga en los mismos cargos, por encima de los valores ético, morales que debería imperar en el seno de toda universidad democrática.
Es curioso, que muchos de los hijos de profesores de inmediato que se gradúan, pasan a formar parte de los grupos de poder y se convierten en docentes, sin experiencia, así como los hijos de otros, dado al compromiso de la amistad, del partido, quienes que entran a la planta de docente con concursos amañados, sin importar para nada el mérito académico. Lo mismo sucede con el personal administrativo.
Ante esta realidad tan dramática, es casi imposible que se le de oportunidad a muchos talentos que podrían a ser parte de la universidad, quizás con un nuevo liderazgo, transformadores dinámicos, capaces de garantizar excelencia académica, con un buen desempeño que le favorezca en que la responsabilidad social de la universidad sea un hecho cierto , verdaderos líderes, actores que den paso a cambios que conlleven a otra visión, comportamiento de la universidad, especialmente, en un escenario tan difícil como el que Venezuela afronta y en donde las universidades, están llamadas a desempeñar un rol que de paso a nuevos líderes, esos que tanto el país requiere en pro de su desarrollo, equitativo, justo, y en donde la democracia, libertad estén plenamente identificadas y respetadas.
Preocupa seriamente, que ante la impactante realidad nacional y sobre todo, la crisis que afrontan las universidades, no aparezcan nuevos líderes que digan basta a tal atropello y den la oportunidad a que una nueva generación propicie los cambios que se requieren y garanticen al país, como lo hemos citado, profesionales que desempeñen el rol necesario para salir adelante, especialmente, en una atmósfera huracanada de incertidumbre, como la que actualmente afronta Venezuela en lo político, moral, social, educacional, económico que ya hemos hecho referencia.
Definitivamente, las universidades no deben ser parcelas de grupos de poder, porque como lo demuestran los resultados, ha dejado mucho que decir como han sido gerenciadas, manejadas, afectando seriamente, no solo los logros académicos, de investigación, sino la ausencia de su responsabilidad social para con el país y su rol en el momento de incertidumbre como el que se vive.
A ello se agregan, otros aspectos negativos que se dan en las universidades, como producto de las mafias, esas que siempre permanecen en los cargos directivos, autoridades que lo que hacen es rotar de puesto, sin que nadie les diga nada, porque no hay generación de relevo, de un liderazgo capaz de decir basta y darle paso a transformaciones que rescaten la imagen negativa que se tiene de las universidades.
Muchas veces se ha dicho también, que hay malversación de fondos, uso indebido del dinero, que ha conllevado a que consecuencia de ello, se han enriquecido a muchas autoridades y su séquito, puesto el dinero es controlado, activado , manejado por las mafias que controlan el poder y se reparten los beneficios.
En concreto, las universidades públicas nacionales, deben reestructurarse, eliminar las mafias, grupos de poder y dar paso a una nueva generación más comprometida, garantizadora de ética, valores y sobre todo de oportunidad, para todos aquello que quieren contribuir en el rescate de la excelencia académica e investigación y de ella salgan profesionales capaces de ayudar al país a salir adelante
Ya basta de un dominio excesivo de los grupos de poder, de las cofradías, cogollos, roscas, microgrupos que han hecho de las universidades sus parcelas a fin de favorecer sus intereses, opacando el que se manifieste la excelencia, la meritocracia, el academicismo en favor de la comunidad universitaria, de la sociedad, de los profesionales que se forman.
Es muy curioso, que en los pasillos de la universidad, en algunas aulas, aun en los mismos Consejos universitarios de facultades, se habla de la relevancia e importancia de la democracia, del respeto a los derechos, la igualdad y muchas de las universidades esto no lo cumplen por lo que se ha expuesto.
