EL DOCENTE COMO FACILITADOR Y GENERADOR DE CAMBIOS
Carlos Mora Vanegas
Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. Albert Einstein
El tiempo presente conlleva a evaluar cuál debe ser el rol del docente ante las características de los actuales escenarios, en donde muchos presentan retos que requieren de una nueva visión, compromiso del docente, específicamente el que nos involucra, el universitario.
No se puede seguir anclado al tradicional docente de repetir conocimientos, transmitirlos sin determinar si realmente estos favorecen a los alumnos a los futuros profesionales a fin de que su desempeño colabore con el desarrollo de su entorno, comunidades, país a donde pertenece.
La educación de acuerdo al avance de las ciencias, de los cambios radicales que muchos escenarios han generado, obliga a tomar muy en serio que la nueva generación de docentes deben evitar a toda costa limitarse únicamente a desempeñar su rol de transmisor de conocimientos, sin inmiscuirse en los problemas existentes en el entorno escolar, desperdiciando su naturaleza de líder y posponiendo la aplicación de estrategias que permitan lograr una mayor integración entre la escuela y la comunidad
Es definitivamente necesario como se comenta, que surja un nuevo rol del docente como autor y actor de transformaciones en las organizaciones educativas a través de la generación de un modelo de acción comunitaria.
Un docente transformador de cambios, que propicie una participación más dinámica con los problemas que afronta su comunidad, un docente que sepa utilizar adecuadamente las nuevas tecnologías de informática, de comunicación, capaz de propiciar en sus alumnos, la motivación necesaria que de paso a la creatividad, ingenio que permita aportar las acciones requeridas para afrontar la realidad de los escenarios educativos que el presente exige.
No hay que olvidar además, que el docente moderno debe integrarse más con los problemas de su comunidad como lo indica un escrito de Yolanda Cruz en monografía .com ., que la escuela como institución que se define como una organización social compleja con finalidades educativas, posee un potencial de transformación que incluye a los docentes como entes partícipes que guían las acciones de las organizaciones educativas. Ahora bien, el docente debe equilibrar factores tales como las características de los alumnos y de su familia, las expectativas de los padres, el entorno social y geográfico, los objetivos y valores que están establecidos en el sistema educativo, éstos a su vez influyen en todos los centros docentes.
Además, debe reflejar una sólida formación pedagógica, autónoma, gerencial, mediadora e investigadora de procesos, y promover a la comunidad hacia la autogestión de su propio desarrollo. Sobre este particular, el Ministerio de Educación (1998), afirma que el docente, sujeto clave del cambio, tendrá que enfrentarse a un proceso de desarrollo acelerado que impulsará nuevas tecnologías, nuevas formas de vida y mayores riesgos de pérdidas de identidad y de otros valores ya establecidos en el canon moral propio de la sociedad venezolana.
La realidad del presente empieza a definir un estilo diferente de ejercer las funciones educativas, basadas cada vez más en el esfuerzo de aunar voluntades en proyectos compartidos, en la sensibilidad ante las nuevas situaciones, en la habilidad para adaptar el funcionamiento de la escuela a los objetivos que se proponen. Además de la capacidad de comprender la cultura de la escuela y promover el cambio cultural.
También, es necesario , saberse integrar ante la realidad de los principales problemas que afronta su entorno, debe como un buen facilitador equilibrar la relación afectiva que mantiene con sus alumnos con la exigencia en la carga de trabajo y esfuerzo que ellos tienen que hacer. De ahí, que las relaciones entre alumnos y las de estos con el profesor deban darse en un clima distendido de trabajo, motivando al esfuerzo y resaltando los logros, pero también atendiendo a necesidades y circunstancias individuales y reconociendo la peculiaridad de cada uno de los alumnos, aspecto que se ha descuidado muchísimo. Debe ser el moderno docente, más democrático, más abierto, más proactivo, motivador, saber despertar el potencial creativo de cada alumnos, hacer que surja ese talento humano que incentivado generará resultado favorables a todos en su crecimientos como profesionales una vez que egresan de las universidades que los capacitó
Es necesario como comenta abalorios.us, un estilo de dirección más democrático, un estilo docente que se implique con el grupo de alumnos, que busque la participación y la integración de todos en el grupo, que fomente la espontaneidad, las relaciones, que explique y de un sentido global al trabajo que se pide hacer, que tome en consideración las opiniones, permita las aportaciones y se adapte a posibles cambios pertinentes, dará lugar a un clima grupal satisfactorio y estimulante donde las relaciones son cordiales y de ayuda mutua y donde el rendimiento será máximo por la propia situación agradable de aprendizaje. Fomentar este clima es responsabilidad del docente y así no desperdiciarse el talento, el capital humano.
El docente moderno debe incorporarse al manejo de las nuevas tecnologías de la información, utilizar su alcance, las buenas repercusiones que de ella se generan. No puede ni debe competir con otras fuentes informativas, sino erigirse en elemento aglutinador y analizador de las mismas. En el momento que vivimos no basta con saber el contenido de la materia para enseñar bien. El profesor debe ser un conocedor de su materia, pero además ha de aprender a ser un experto gestor de información sobre la misma, un buen administrador de los medios a su alcance, y desde esta orientación, dinamizar el aprendizaje de sus alumnos. Una ayuda eficaz para la gestión de la información que aceleradamente se genera en la sociedad de la información y la comunicación con las Nuevas tecnologías.
Están dadas las oportunidades para que afloren docentes generadores de cambio, que den paso a las reformas educativas que realmente el país necesita, simplemente hay que estar atento a los retos e identificarse con el compromiso de propiciar las transformaciones educativas necesarias que permitan alcanzar la excelencia académica
.*Docente universitario. Área de Postgrado de Faces, Universidad de Carabobo
